viernes, 9 de mayo de 2014

En el traslado del sillón hacia la calle, a través de tres anillos de seguridad, nadie notó que en el interior del mueble había un hombre escondido, del que nadie supo nada más hasta este lunes, cuando las autoridades argentinas de la sureña provincia de Neuquén lo entregaron a la policía chilena en la frontera, a unos 600 kilómetros de Santiago, en la región de La Araucanía.
Viveros viajó al sur de Chile y, según las fuentes, hace unos días cruzó a pie, por un paso no habilitado, la cordillera de Los Andes, donde fue sorprendido por una tormenta de nieve.
Pese a que se caracterizó como un gaucho argentino, con un poncho de lana con capucha, bombachas y zapatones estilo leñador para no levantar sospechas, su extremo cansancio y una hipotermia que le sobrevino después de una penosa caminata llamaron la atención de la policía.
"Se divisa a lo lejos un bulto que se movía en el campo, así que se hizo una labor de vigilancia para poder acercarse sin que se diera cuenta. Esperamos parapetados, hasta que se divisó a una persona que caminaba, mojada y vestida como gaucho", relató al diario La Tercera el oficial Marcelino Pincheira, de la Comisaría 47 de la localidad argentina de Villa Pehuenia.
Sin ningún documento de identidad y con apenas 20 pesos argentinos (unos 2,5 dólares), Viveros dijo a los agentes que en la cárcel, durante un largo tiempo, se alimentó sólo con un vaso de leche al día para adelgazar y acomodarse en el sillón que él mismo había preparado para fugarse.
Minutos después de ser detenido, llegó al lugar, en un vehículo con placas chilenas un amigo del prófugo, que iba a trasladarlo a la ciudad de Neuquén.
"El prófugo quería radicarse en Argentina con su familia y comenzar una nueva vida; sabía que no podría regresar a Chile", dijo el comisario Pincheira.
Aqui las imagenes: