viernes, 16 de mayo de 2014

Liu Dunhe es el protagonista de esta terrible historia. Vive sólo en un pequeño pueblo chino, afectado por los terribles temporales del invierno.
Precisamente en esa estación sufrió una congelación en sus pies, después de trabajar descalzo en la granja en la que pasa horas y horas diariamente. Dejó pasar el tiempo y no se dio cuenta de la gravedad del asunto. Por desgracia, unos días más tarde su piel empezó a presentar un muy mal aspecto y el dolor que le causaba era insufrible.

Con la situación agravándose, el granjero acudió de urgencias al médico. Éste, evidentemente, no le dio buenas noticias.  Había que amputar los pies: una operación que costaba más de 1.000 euros.
Dunhe no podía desembolsar ese gastó y decidió cometer la locura de operarse él mismo. ¿Cómo lo hizo? Con un trozo de vidrio. Seis horas de dolor y tormento, como confesaba a los medios locales.
Aqui las imagenes: