miércoles, 21 de mayo de 2014

Guasti reconoció que los tres habían considerado la opción de quedarse con el dinero, pero decidieron que no debían hacerlo.“Al final, no era nuestro dinero”, dijo Guasti. “Creo que si alguno de nosotros lo hubiera gastado se habría sentido muy mal“.Guasti, Werkhoven y Lara Russo jovenes estudiantes compraron un sofá viejo por 55 dólares, días después notaron extraños bultos en los cojines donde encontraron 40 mil dólares en efectivo. Más tarde Guasti encontró un comprobante de depósito con el nombre de una mujer. Werkhoven la llamó la mañana siguiente.
Aqui las imagenes: