viernes, 28 de febrero de 2014

Andraschek, sufría problemas de alcoholismo y hace años intentó suicidarse sin éxito, según declara en una entrevista a The Guardian. “A los 31 ya era un indigente, incluso traté de ahorcarme pero la cuerda de rompió. Días más tarde me desperté en una zanja con signos de congelación, tuvieron que amputarme un pie”, asegura.
Aunque superó su adicción y rehizo su vida, la falta de ingresos provocó que debiera un mes del alquiler de la casa social en la que residía, lo que le hacía sufrir cortes de gas y de luz intermitentes, según afirma Hola.
Ahora, el golpe de suerto le ha permitido comprar una casa para él y su mujer y otra para cada uno de sus tres hijos. En los días posteriores a ganar el premio se mudó a una casa de lujo en alquiler, pero no se adaptó y ahora se ha establecido en un barrio más modesto.
Estas inversiones no le han impedido realizar una generosa donación a obras benéficas, lo que ha permitido que su caso trascienda y que se conozca su historia.
Aqui las imagenes: